Iglesia Presbiteriana Eastminster-Aumentando
el Ministerio con Hispanos
“Anhelaba escuchar la voz de Dios,
Y subí a lo alto del capitel.
Pero Dios manifestó: Baja de nuevo, yo vivo entre la gente.”
–Louis I. Newman
Esta es la forma en que la Iglesia Presbiteriana
Eastminster describe su acercamiento a los hispanos en su vecindad. Lo
que esto no comunica es el poderoso impacto de este ministerio en la vida
de otros presbiterianos en este presbiterio, aquellos que ayudan aunque
sólo sea con una tarea pequeña.
El Pastor Philip Beisswenger describe el acercamiento
de la Iglesia Eastminster como un acercamiento constante, pero muy retador.
“Encontramos retos como el lenguaje, temas legales y empleo. Por
lo tanto, muchos aspectos de su vida están en fluctuación
continua y muy pocas familias hispanas han estado anteriormente relacionadas
con la Iglesia Presbiteriana. Esto significa que nuestro trabajo debe
comenzar desde el principio. Entendemos que esto debe ser un esfuerzo
a largo plazo. Siempre debemos continuar manteniendonos en esto”.

Cada semana, la Iglesia Eastminster lleva a cabo
servicios de adoración en español y continuamente provee
un armario de ropa y una canasta de comida. La iglesia ofrece clases de
inglés como segundo idioma, de computadora y tres estudios semanales
de la Biblia en español en la iglesia y en la comunidad. Beisswenger
puntualiza que los hispanos se han integrado muy bien a su iglesia con
dos hispanos que al presente sirven en sesiones. “Nuestra meta es
tener miembros hispanos en todos los comités de la iglesia,”
continuó diciendo.
Cuando la Iglesia Eastminster recibió una
donación de dinero para expandir el ministerio hispano, Eliud Martínez
se unió a este esfuerzo trabajando a tiempo parcial como Coordinador
de Acercamiento. Martínez, un psicólogo licenciado en El
Salvador, su país natal, tiene experiencia trabajando con refugiados
durante la guerra civil de su país. Aquí enseña clases
de Biblia en español en la iglesia y en el programa “Nations’
Ministry” y está envuelto en evangelización.

La Iglesia Eastminster tenía conocimiento
de que la familia Martínez también tenía una necesidad.
Ellos vinieron a los Estados Unidos de América buscando ayuda médica
para Andrea, su hija de doce años que nació sin la oreja
izquierda. Los médicos en El Salvador le aconsejaron que buscaran
ayuda en Estados Unidos debido a que su equipo en El Salvador no era lo
suficientemente sofisticado como para ayudar a Andrea. Él y su
esposa Janet ahorraron por doce años para hacer posible este viaje.
Nashville fue la segunda ciudad a donde vinieron pidiendo ayuda.
Por medio del presbiterio, la Iglesia Eastminster
hizo conexiones con una enfermera, miembro de la Iglesia Presbiteriana
Westminster, que viajó a Guatemala en el mismo viaje misionero
del presbiterio que Beisswenger. Ella estuvo de acuerdo en ayudar. “Cuando
me reuní en este viaje con la familia Martínez, yo desconocía
lo que sería posible,” explicó. Ella formó
un grupo de médicos y dentistas miembros de la Iglesia Westminster
para decidir qué clase de cirugía y tratamiento Andrea necesitaba.
Los doctores reclutaron a otros especialistas a medida que surgían
las necesidades. Un fondo de la Iglesia Westminster proveyó el
dinero necesario para pagar la hospitalización de Andrea.
Antes de la primera operación, Andrea necesitaba
una evaluación física completa para asegurarse de que podía
tolerar la cirugía. El Centro de Salud Familiar Siloam, que provee
cuidados de salud a muchos inmigrantes, hizo el examen. Encontraron que
los esfuerzos para reconstruir la oreja de Andrea requeriría por
lo menos cuatro operaciones. Se usaría parte de tres de sus costillas
para reconstruir la oreja y el proceso completo tomaría casi un
año. El plan incluía cirugía oral durante una de
las operaciones para remover dos dientes con absceso. Cuando la Directora
Ejecutiva del Centro Siloam se enteró de todos los cirujanos además
de Centennial Hospital que querían ayudar, ella comentó,
“En realidad Dios quiere que esto suceda.” Algunos llaman
este esfuerzo “El Milagro de la Cooperación”.
Los médicos le explicaron a Andrea el proceso
completo. Ellos querían que ella supiera lo que podía esperar
y se familiarizara con el equipo que planeaban usar. Las enfermeras concertaban
todas las citas con los médicos y acompañaban a la familia
Martínez para asegurarse de que entendían completamente
lo que los médicos le decían. Ella firmemente cree que Dios
está dirigiendo esta jornada. “Muchas veces suceden cosas
que parecen caer en su sitio. En esos instantes, yo siento la presencia
de Dios trabajando,” dijo ella.

Muchos pueden notar la diferencia en Andrea, en su
apariencia física y en su confianza. Ha hecho nuevos amigos y va
muy bien en la escuela. Su familia ha sentido la ayuda y se sienten muy
agradecidos.
El capitel de la Iglesia Eastminster no se encuentra
en el tope de la iglesia. En vez, está en el parque de estacionamiento.
La congregación cree que ese es exactamente el lugar correcto debido
a que les recuerda que el Dios viviente trabaja a través de las
personas y vive con ellos dentro de su comunidad.
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